Raulillo también se pasó por la jam session, algo desflecado y desgreñado. Le falta algo, o alguien. De algún modo, sigue de pie, y seguirá...
Maldiciendo mi esencia de hombre pío en la impiedad, de querer ser el degenerado que me imaginan.
Estigma.
Malhaya el varón que reniega del papel de torturador, condenado a vagar como lobo solitario en sus veredas.
Los ojos ateos de mi padre me arropan.
"¡Vive!" Me imploran, "eres la cúspide de 200.000 años, ¿de qué flaqueas?
"
Sólo un hombre, tan sólo. Tan solo.
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