Cada uno de mis días
es noche,
y eres
la dueña
de ellas todas.
Viajar atrás, imposible, gritarme,
tras el cristal blindado que nos separa
de errores
pasados: "¡Idiota, no la dejes ir!"
Milagros, no espero,
al ansiar lo improbable.
Inextinguible,
innegable,
inefable,
inerme,
inicuo,
inócuo.
Inane.
Y, como siempre, sueña libre,
¿me verás?
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