viernes, 15 de noviembre de 2013

Una de tantas derrotas.

Salí a buscarte,
pero no pude verte
a tí o a tu foto.

En la misma mesa
donde tu pinta y mi refresco
se sentaron
al recogerte aquel día,
posé mi guitarra y bastón.

Derrotado por la lluvia
y el pajar en que vive mi aguja,
retorné
a esperar el resto de mi vida,
vida mía.

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