viernes, 15 de noviembre de 2013

Duerme, preciosa.

Sueña, mi vida.
El farol está de guardia
en tu calle silente.

Duerme, amor mío,
ya que yo no puedo.

Refúgiate en el abrazo
del edredón,
abre tus alas.

Y búscame, te espero
en tus sueños,
y en mi abrevadero sabatino.

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