Despierto de mi letargo, listo para salir a por mi ración de RnR.
Eterno optimista a pesar de todo. O gracias a, y quién sabe. Regálame una caja de mierda de caballo, y salgo a buscar la silla de montar.
Me emperifollo en diez minutos mal contados. Con lo guapo que soy, no hace falta más... o viceversa. Con este careto que tengo, no espero milagros ni le pido peras al olmo.
El Lémur, corresponsal de bolos, se aventura en cinco minutos. Cuidado.
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