viernes, 22 de noviembre de 2013

Hora de la panarra poeta.

Desasosegado, duermo horas raras y ando como las panarras, colgado cabeza abajo de tí, vuelo de noche.

Ofrezco la sonrisa mordaz al mundo en mi huida hacia delante. Nunca tuvo un andaluz más arte contando un chiste que cuando se desangra...

...y nunca hubo nadie más hiperbólico que un poeta sevillano enamorado.

Para todo hay excepción, por supuesto; ser una excepción entre un cúmulo de ellas parece ser mi sino, si es que hubiera algo así.

El Golfo de México habla con este aprendiz de golfo que sólo es corderito. Locuaz en público, y tartamudeando mis miradas a tí, las que hubo.

Las que hay. Te sigo mirando, te sigo viendo. Estás sin estar, me rodeas con tu jazmín; mis dedos torturados siguen en tu espalda, presos.

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