Llego a la conclusión inevitable en medio de mi sueño, te importo una mierda. No exactamente, peor aún, te doy pena. Y por éso no te acercas ni a decir hola.
Cómo quisiera odiarte, dejar de esperarte, cómo me odio a mí mismo por no poder hacerlo. Cómo lo odio casi todo. Casi.
Cómo.
¿Cómo dejo de amarte?
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