Oigo: "¡Olvida!" Cada vez que te menciono. Todos parecen cuerdos, siguiendo el dictado de la lógica.
Pero mi lógica es muy diferente. Pasé 41 años esperándote. Sin saber que existieses, o que te esperaba.
Retrospectivamente, no lo cuento como tiempo perdido, que me hizo el hombre que soy.
No cuento mi tiempo perdido, que vivo mi sueño, aunque no lo viva. Eres mi secreto a gritos, mi cordura y sinrazón. Mi amiga.
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