Cuando el mundo rota por sí mismo, como lo hacía antes de que fuésemos, y lo hará después de que hayamos sido. Y nos arrastra con él.
Sé que tenías cosas que decirme. Por lo que fuere, la confidencia no pudo concretarse. Por lo que fuere, no puede aún. Paciencia.
No te culpes de nada, mi niña. Que tu lágrima sea de cariño o nostalgia, no de autodesprecio. Pero preferiría que no hubiese lágrimas que empañasen el castaño de tus ojos.
Éso es lo único que importa. Ahora, o en quince años. Otros malentendidos son sólo éso. Mi hombro no entiende de ellos, y te aguarda.
Se dice a menudo que un amigo no te juzga. He tenido (y tengo) amigos.
Sin embargo, tú me enseñaste el significado de la palabra, demasiado amplio para palabras.
Sé que, algún día, mis brazos te recibirán. Como a mi amiga, al margen de la etiqueta y clasificación impuesta externamente.
Raulillo.
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