sábado, 26 de octubre de 2013

Raíz.

Sobrio y ebrio a una, intento arrancarte de mí. El que deba realizar el esfuerzo me convence de que no se puede.

Y desisto, pensando "ya se irá", y no te vas. Y no te irás. Ni quiero que te vayas.

Tu semilla inconscientemente plantada echó firmes raíces, que de hondas, beben de mis sinapsis; floreces en mis ojos cerrados y me embriagas con tu aroma.

Los abejorros en mi imaginación fertilizada me hacen cosquillas en el cerebro con sus vientres peludos al beber de tu néctar.

Aves que no aparecen en tratados de Ornitología se deslizan por tus ramas, cantando extraños sones que no acierto a descifrar.

Soy el suelo de ése árbol, y un mono en su copa, todo a la vez.

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