jueves, 24 de octubre de 2013

Pensamientos sin forma, concretados.

Liberar la mente sin palabras con mi guitarra me dejó un tanto encendido.

Imágenes que se entrecruzan en las pobres arrugas de mi corteza cerebral, mezclas de recuerdos y proyecciones más o menos improbables.

Te vi morderme, arañarme y llamar mi nombre al envolverme.

Me vi (como una vez te dije) gastando mi lengua como una tiza contra tu piel, bebiéndote hasta los posos y presentando mis ofrendas en tus altares, mis dedos derrapando en tus curvas, mis ojos y oídos, mis manos y todo mi ser, llenos de tí.

Nos vi abrazados, sudorosos, dormidos y/o charlando, o todo a la vez. Soñando juntos.

Me vi tocando tu pelo mientras dormías, maravillándome ante cada inhalación en tu pecho.

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