Rufus, el último macho de la última charca habitada, había muerto ayer. Sólo había un nido con huevos. Quedaban dos hembras.
María había dedicado toda su vida a la herpetología. Con 43 años, había decidido no tener hijos. Con el cocodrilo extinto, la beca de investigación también se extinguiría. Esos pocos cocodrilos era lo único que le quedaba en el mundo.
El problema, demasiado simple. El calor del desierto no permitía a las madres guardar los nidos, que caían presa de los varanos. Para colmo, sólo nacían hembras. Por el motivo que fuere, la única zona de incubación disponible no alcanzaba los 36.8℃ para desarrollar un macho.
Una luz se hizo en su cabeza. Los huevos llevaban tan sólo una semana. Aún había tiempo de rescatar su familia y su carrera.
Se acercó a la ubicación del nido. Tras asegurarse de que las hembras se hallaban en el agua, se puso a escarbar frenéticamente. Sólo disponía de un minuto antes de retroceder ante una madre enfurecida por la intrusión.
Con la práctica de incontables sesiones de medición, extrajo un huevo a tiempo de apartarse de la madre, que ya salía del agua.
Tras limpiar el huevo de polvo y arena, se lo insertó sin perder un instante. Cada segundo cuenta.
A la media hora, cayó en la cuenta de que el huevo no podía respirar...
A grandes males, grandes remedios. Encontró una vieja bomba de aire para neumáticos, que también se insertó, por encima del huevo, apuntando hacia afuera, para prevenir acumulaciones de gas.
Movió la jaula que protegía su sueño de ataques, justo encima del nido. Estaba lista para proteger una generación de hembras de los varanos. Ahora, a esperar...
Pasaron dos meses y medio. En su diario examen del huevo, vio que el bebé estaba a punto de nacer. Con cuidado, usó un par de tijeras para cortar la correosa cáscara.
Con alegría, vio que su abnegación había sido recompensada por el éxito. Tenía el primer macho nacido en esa charca en 20 años.
Cara a cara, la madre y el bebé, su bebé, se miraron a los ojos. El cocodrilo abrió las fauces, dijo: "¡mamá!", y le mordió la nariz.
Colaboración para Eyaculación Subliminal.

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