Despierto nihilista, derrotado en un mundo del que soy parte menguante, sujeto de mi estudio del que me siento desvinculado. Café y tostadas beatnik.
La entrada del carbohidrato y la circulación activada por el movimiento trae a la mente aquellos versos de Kayyám que traduje de su espectro en inglés desde el Rubaiyát.
"Men talk of heaven, — there is no heaven but here;
Men talk of hell, — there is no hell but here;
Men of hereafters talk, and future lives,
— O, love, there is no other life—but here."
"A los que hablan del cielo, sólo lo hay aquí.
A los que hablan del infierno, sólo lo hay aquí.
A los que hablan del más allá y vidas futuras,
amor, no hay otra vida que ésta."
Omar Kayyám.
Rubaiyát.
Publico para Eyaculación Subliminal. Al vivir en Europa, seis horas antes de México, se podría decir que vivo en el futuro; también se podría decir que, en la letra, soy eyaculador precoz.
Una discusión sobre historia del mesianismo me devuelve al presente.
Veo que la mujer que inspiró la letra de Maná "la loca del puerto", murió. Sus cenizas, en el mar que robó a su amante.
Mis lecturas de Gustavo Adolfo me llevan al extremo opuesto, el del poeta romántico de sangre, muerte y emociones fuertes, canto mi saeta en heptasílabos.
Canción de loca en puerto,
que esperó hasta su muerte
al amante robado,
dolor y mala suerte.
¿Se repite en mi historia?
¡Qué daría por verte!
El Lémur.
Aún queda día. Asignación de "miedo a morir" como tema de verso para la página. Empresa superior a mis fuerzas tras saber que soy el loco del puerto.
Pido a mis hermanos de la página otra imagen mental que propicie algo parecido a la explosión colónica de anoche para cambiar de tema.
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