viernes, 25 de octubre de 2013

Cruces, Sección II, capítulo 17.

La exigua luz del cuarto creciente se filtraba por la ventana enrejada de la celda de Fray Jordi, donde Txtl se hallaba alojado por su pupilaje.

Un crujido de bisagras sustrajo a Txtl de sus desvaríos de playas deslumbrantes bajo el sol, de Lutxe y él entrelazados. Pasos leves en la entrada de la celda.

Presto a hacer pagar al intruso un alto precio por su vida, saltó del jergón de paja, puños en ristre.

 -"¡Manuel, cálmate! Vas a soliviantar a todo el monasterio. Son sólo mis primas, que viene a celebrar mi retorno como delegado Real, y a darte la bienvenida a país de cristianos."

Horrorizado, Txtl vio que se trataba de dos niñas, a las que sólo pudo identificar por sus largos cabellos.

 -"Déjalas entrar, y agradece a Dios los simples placeres del yantar y del yacer, hermano. Si no quieres, yo me basto. Al menos, demostraste ser buen perro guardián."

Txtl se pasó la noche sentado en un rincón del corredor del claustro, tapándose los oídos para no oír los gritos de humillación y dolor procedentes de la celda.

...se hallaba de nuevo en el arrecife, cazando perlas. El azul cristalino del agua tornado en verde por el reflejo amarillo de la arena. Un tiburón sonriente se le acercó y le dijo...

 -"Manuel, venga, de vuelta al jergón. Si te ve el Abad aquí en medio de la noche, me vas a crear problemas."

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