-"Fray Jordi, ¿cuándo volveré a mi isla?"
Con el ceño fruncido, la mirada de Fray Jordi tornó de ser cálida a glacial. Era como tener un interlocutor diferente, con el mismo cuerpo.
-"¡Ingrato! La Reina Isabel, a través de mi persona, te da la oportunidad de vivir como un cristiano decente, ¿y aún cuestionas tu buena fortuna, Manuel?"
Aterrorizado, Txtl optó por callar. No entendía la "buena fortuna" de que hablaba el fraile. El no saber de Lutxe era una lanzada contínua en su pecho.
-"Estás pensando en esa salvajita, ¿no? Ya te ha olvidado, no te necesita. Seguro que ya ha encontrado a otro, esas salvajitas no tienen remilgos."
En su fuero interno, Txtl se dio cuenta de que parte (y sólo parte) de lo que dijo el fraile era verdad.
Era, precisamente, porque no se necesitaban que se querían. Era por éso que resolvió sobrevivir como única esperanza de reencuentro.
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