martes, 22 de octubre de 2013

Breve comparecencia solar en mi otoño.

Es un día raro de sol en que el malva se alterna con el gris. Los límpidos azules en el firmamento son cosas de un pasado en que oí tu voz.

El manzano y el peral de mi vecino se empecinan en negar el avance inexorable de octubre, rumbo a la escarcha y la felicidad consumista por decreto-ley.

Nubes de plomo originadas en el Golfo, que combaten al Ártico mientras nos roban la luz, desfilan frente a mí, como soldados listos para la revista, proclamando: "¡Presente!"

Diversas formas entre ellas se dibujan y desdibujan. Quisiera estar borracho para ver ovejas, corazones, cohetes o barquitos de vela. Pero no lo estoy.

Uso el sacacorchos para extraer mis exiguas esperanzas ajadas y darles algo de brillo. Cada día que pasa, abril está más cerca.

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