viernes, 18 de octubre de 2013

Añadiendo decimales a π.

Al ser luz de este ciego, que dependía de la letra y el sonido, abriste mis ojos. Ahora intento ver a través de los tuyos, profundos, burlones, impíos y tiernos a un tiempo.

Que la experiencia de aquella noche en que tú aportabas la imagen (y tu selección de ritmos de jazz), persiste; yo eyaculaba en hexadecasílabos pareados de hip hop. Fue, en realidad, anoche. Y esta noche. Y mañana...

Una vez abiertos los ojos, sería de necio cerrarlos. Rompiste tantas barreras en mí, que ahora sólo busco nuevas fronteras que pulverizar.

A tu cuerpo escultural, no dedico versos, que sé que aún sería mi oasis cuando estemos arrugados, aparentemente derrotados por la edad y las luchas.

Mis cinceles siguen atacando la piedra de las ideas sin formar, esculpiendo gotas de rocío que sean dignas de mis memorias y ensueños.

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