De día y de noche en mi sombra, la del halcón cernido, te vivo.
De noche y de día, en mi luz, te escribo.
De verano e invierno, de otoño y primavera, te extraño.
De marfil y ébano, mi ánima prosigue su busca.
Que la espera de la esperanza se niega a desesperar.
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