en el muro de metacrilato,
del que me asomé por la rendija.
Perplejidad al cuadrado.
Al cubo no,
que tanto fue el cántaro a la fuente
que se compró un bonobús.
Atronadora, tu sonrisa triste
y tu candidez.
Mando tsunami tras tsunami.
Hoy la pluma derrotó la espada.
Y,
por mucho que la vistan de coco,
una piña es una piña.
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| Y riego las flores que plantaste en mi jardín. |

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