miércoles, 25 de septiembre de 2013

Ventanas.

Celosías, persianas, y visillos
en el muro de metacrilato,
del que me asomé por la rendija.

Perplejidad al cuadrado.
Al cubo no,
que tanto fue el cántaro a la fuente
que se compró un bonobús.

Atronadora, tu sonrisa triste
y tu candidez.

Mando tsunami tras tsunami.

Hoy la pluma derrotó la espada.

Y,
por mucho que la vistan de coco,
una piña es una piña.

Y riego las flores
que plantaste en mi jardín.

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