El sol brilla
quemando la mecha del otoño,
las llamas en los árboles
que preparan el sueño.
Como cada año,
desde que el hielo se fundió,
y volvieron nuestros abuelos.
Como cada año,
mucho después
de que el breve instante
que somos
se haya extinguido.
¿A qué esperas?
El momento es siempre ahora.
Ahora no es tarde.
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