domingo, 8 de septiembre de 2013

Sábado de sorpresas. Columna de crítica musical.

Mmmmm. No sé qué hacer...Lemonrock me dice que hay tres bolos a mano.

Me decido por el más cercano, que no nombro, por ser en pub parte de una cadena y...

El grupo me convence a que me quede y me pida una gaseosa negra. De las chicas, ¿ein? Por si las moscas...

Me decido a quedarme, que hay bajo de seis cuerdas con bajista competente (¡Pedrete!) y el batera no sólo se lo curra, se lo monta. El guitarra...no toca mal. A ver.

Rockabilly. Sacudo un par de contracturas de la zona pélvica. Descanso. Tras un cigarro, decido seguir de peregrinación, que no hay el suficiente RnR en el garito. Mucha piba suelta. Y qué.

Evaluación: Media gaseosa negra (y porque no las sirven de chupitos).

Sigo de bureo. The Restless Wilf en el Hobgoblin. Entro.

Están afinando, pero...

Veo un bajo sin trastes junto a la pared, un saxo tenor junto al micro, un par de guitarras. Anuncian ska. Me decido.

Y la lían. Me encuentro pidiendo una pinta en lenguaje por señas de sordomudos (que también uso a veces).

Me planteo escribir un soneto en lenguaje de sordomudos. Valiente idiotez. Saben leer, no son ciegos.

Ska, RnR (der güeno, ¿ein?). Y acaban con una de Bob Marley (three little birds). Me ví sacando er pato descoyuntao del retiro. No hubo ataque epiléptico, pero hubo baile estilo sardana con perfectos desconocidos. Y cantando a voz en grito.

Evaluación: Dos pintas. Y es extremadamente raro que me tome una...





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