jueves, 12 de septiembre de 2013

Ensayos de ateo recalcitrante III. Solipsismo.

Sigo en mi viaje de cristiano, ¿a dónde? He conseguido demostrar que yo, por lo menos, existo.

Solipsismo. Del latín "sole ipse", sólo yo. Con año y medio de adelanto, me hago las preguntas que planteó mi profesor de filosofía de COU.

No hay mérito en ello. Las circunstancias (de las que hablaremos) me pusieron en esa posición. No sabía que existía la palabra.

Primera pregunta, solipsismo puro: "¿Es todo lo que me rodea fruto de mi imaginación?" Tras meditarlo, concluyo, "Dubitamus, ergo sumus". Debo confesar que lo traduje ahora mismito. Para el caso...

Sí, hay otros raciocinios que no son el mío. Hay mentes pensantes a mi alrededor. No estoy solo.

Lo que me lleva al próximo artículo de la serie.

Hasta entonces.

Raúl Pinto Ocaña, Francotirador Lémur.

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