lunes, 2 de septiembre de 2013

Confusiones, espejismos.

Restaurado a mis sueños,
de los que anduve exiliado.

De jugar con mis chinorris,
charlar con mi viejo (en inglés),
viajar a Badajoz de nuevo.

Correr descalzo en la arena,
y ver las águilas,
el espárrago triguero,
la pirita de la Ribera,
y el zorro
de mis veranos.
Niño en perro viejo.

De buceos en arrecifes
y llamarme Juan Salvador Gaviota.

De mi pista de Chapina, y el Río,
y bacanales y locuras varias,
de desafiar a la muerte, ileso.

De sentir la almohada en mi espalda
en recuerdo de abrazos.

De la ignominia del estereotipo
por sentir tus labios en los míos,
y no poder negarme a plasmarlos en un verso.

De despertar desorientado,
ni feliz ni desdichado.

Que la miel del espejismo
sobrepasa el vinagre del evento.

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