martes, 17 de septiembre de 2013

Colmillos ocultos. Parte IV. Capítulo 26.

Capítulo 26.

Le llevó toda la noche. Al despuntar el alba, el perro se paró delante de la puerta del bloque. Arensibia le dio una galleta y entraron.

Cuatro pisos sin ascensor. Él no estaba ya para estos trotes. Acababa de decidir jubilarse en cuanto cerrara el caso.

Llamó a la puerta. Una voz de hombre (¿había dejado a uno vivir?) respondió tras la puerta...

  -"Un momento."

Quitando el seguro del arma, arensibia se aprestó.

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