viernes, 27 de septiembre de 2013

Afilando la pluma. Uso del silencio en el arte.

A menudo (más de lo que merezco) se me enseña una composición para "ayudar" a seguir. De uno de ésos intentos, nace este ensayo.

Debo confesar que mis intereses radican en la letra escrita y la nota. Como dije, el poco conocimiento que tengo es el de usuario.

En la comunicación normal entre humanos, hay pausas. Para respirar y para ceder el turno en conversación.

En música, pasa lo mismo. Seguro que habéis oído más de una vez un solo de guitarra interminablemente veloz...menos para el guitarrista.

Al ser instrumento de cuerda, a diferencia del de viento, es fácil perder la noción de frase. Es por éso que vereis muchos guitarristas "cantando" sus solos. No es afectación, es búsqueda de expresión.

En la letra, sucede lo mismo. El uso correcto de la coma, el punto seguido y el punto y aparte te sirven para crear ritmos.

En mi breve experiencia como prosista, me he encontrado al final de un capítulo o sección, queriendo escribir más, pero sin que se me ocurra nada.

La solución es simple. Da paso atrás, lee de nuevo. Esta vez como lector.

Verás que tu historia se acabó de contar y que está bien tal como está.

Como este ensayo, que ya se contó a sí mismo.


Raul Pinto Ocaña, Francotirador Lémur.

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