Do me estrello,
vez
tras vez
tras vez.
Foto a través del cristal antibalas,
vencejos en bucles,
nido vacío de cigüeña
en mi campanario de otoño
¿Miedo?
¿A mí?
¿A mi reacción?
Conjetura, sin negar,
Rallorum, ergo sum.
Nada nuevo.
Soy yo.
Noción, caduca,
de contradicción,
entre el querer y el amar.
Y, no expreso conjeturas,
sólo dudas, nostalgia, ausencia.
De qué se perdió.
Y, rallándome de nuevo
(mentira, es continuo);
la pregunta aflora, marchita;
en mi jardín de cactus
y cardos borriqueros.
Tonterías,
paranoias
obsesiones,
qué fácil es juzgar.
Convencer no busco,
sólo revelo.
Que me convenzan,
aún más difícil.
¿Cómo llamar lince al tigre
que marcha en mi insomnio?
¿Cómo un paso atrás se convirtió en despedida?
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