sábado, 24 de agosto de 2013

Cueva de Los Letreros. Parte I. África. Capítulo 5.

Merk se sintió muy solo con la partida del bote. Hasta echaba de menos a Heb.

Pero estaba muerto. La prueba, los retozones guardianes del mar habían venido a guiarlo a la Roca.

Entre salto y salto, casi siempre había uno de ellos que le empujaba desde abajo para avanzar. Eso le dió ánimo, pues sus fuerzas empezaban a flaquear. ¿Cómo podía flaquear y estar muerto a un tiempo?

Las bravas olas rompientes le arrancaron de su distracción. Veía la Roca, a menos de 100 metros.

Sin embargo, las rompientes empezaron a dificultar sus esfuerzos. La corriente, que le había estado ayudando, ahora le arrastraba, de nuevo mar adentro.

Cambió de brazada, intentó nadar a través de la corriente, pero con tan poco resultado... y llevaba ya más de quince horas nadando.

Una serie de calambres causados por la hipotermia y el agotamiento le hicieron perder control de su cuerpo. El mar le reclamaba finalmente. Se sentía en paz, al saberse digno de la Roca.

FIN DE LA PRIMERA PARTE.

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