martes, 26 de mayo de 2015

Tengo frío.

Hoy me hizo falta un abrazo tuyo. O tres docenas, no sé. O mucho más que no intento reproducir aquí.
Hizo hoy veintiocho años de una partida brutal, definitiva, que me convirtió en quien soy a base de golpes y desamparos, y una copia de «El lobo estepario» que nunca pude leer. Lo más curioso es que, cuando citan a Hesse, reconozco que viene de ese libro en particular.
Hoy se cumplen cinco años de una llegada que duerme sin que le pueda contar su historia de buenas noches, con quien pasé el día junto al Támesis, investigando bichos bajo las hojas y aves en el río. Como mi padre hizo una vez...
Necesito un abrazo tuyo. O diez docenas.

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