martes, 12 de mayo de 2015

¿Nos reconcome lo que quedó por hacer?

Siempre queda algo. Quedaron esas partidas de ajedrez que no jugaré con mi padre, esa maqueta inconclusa del yate "América" que su partida obligó a dejar a medias, las guitarras que hubiéramos construido juntos...

He perdido mucho a lo largo del camino, y he ganado. ¿Y quién no?

Amé y me amaron, amo.

He visto a personas desaparecer de un plumazo. A veces se fueron. A veces los eché. A veces, fueron las circunstancias.

A veces volvieron. Todo fue distinto porque todo es distinto todo el tiempo. Pero volvieron.

¿Y tú? ¿Dónde andarás en esta noche que dura ya demasiado?¿Recuerdas a ese hombre que te llama desde estas líneas?

Quedaría bien decir que aprendí hace mucho a no esperar de nadie para completarme (o debiera). Es falso. Necesitamos de otros humanos para poder serlo. Para muestra, un botón, mira a la pobre Oxana, criada por perros salvajes.

No sabemos lo que tenemos hasta que nos falta y proclamamos la autosuficiencia de no necesitar de la presencia de nadie mientras estamos en la multitud, aunque sea virtual.

Ojalá oyera de ti. Ya te dije que el futuro imaginado es parte de lo que llevo dentro. Una cosa es éso y otra el creerme con derechos sobre ti.

Sí, te sigo esperando. Sigo esperando tu voz, o lo que te parezca oportuno.

Todos dejamos algo por hacer. ¿Estoy en tu lista, aunque sea para una patada en los huevos? Aquí me tienes. Hay cosas que no cambian.

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