Leo pasión, sueño que las palabras vuelan hacia mí, pero no llego al extremo de creerlo. Leo dolor, y siento miedo de ser el causante.
Sé lo que duele el ver a alguien herido. Aprendí en carnes propias (como todos). Sé lo que es el no poder corresponder. Es jodido y mucho.
No puedo dejar de estar, o ser, donde estoy o lo que soy. No puedo odiarte o dejar de tenerte presente.
No puedo.
Como sea que estén las cosas, sigo igual y distinto en mi espera, deseando y sin esperar de Tí, que nada prometiste. Éso haría bonito el reencuentro, ¿no crees?
Me voy a donde siempre voy a por un beso tuyo. Hasta mañana.
Hasta dentro de cinco minutos.
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