Con el pulso embalado y la respiración entrecortada. Ya lo dije, no soy calvo, soy un mensaje subliminal con patas.
Entretanto, la pregunta: ¿te encontré o no? No lo sé, hasta que no vengas y me digas: "hola, soy yo".
Indicios lejanos de correlación no son evidencia de su relación.
Quisiera pensar que sí. Que te hallé. Que me diste la cara un momento para darme las siguientes cinco respuestas:
1.- Lo siento, no soy yo.
2.- No te conozco de una mierda.
3.- Me llamo (otro nombre).
3.- Me llamo (otro nombre).
4.- Ni soy de Sevilla, ni lo quiero ser.
5.- Vivo en otro continente.
Y parece que estoy a punto de ser arrojado a los perros para que sigan disfrutando de su cena.
En parte, es culpa mía, por exponerme. Por pensar que podíamos hablar, aunque decidieras no hacer nada.
Ahora, a esperar a que lleguen las doce. Espero que disfrutéis, quien quiera que haya estado haciendo el +1 desde la creación de este blog en particular.
El que quiera conocer la clase de hombre que soy, mis hijas saben.
Y a las que le mostré. No digo más. La que quiera palabras sucias, que venga el sábado y se las digo al oído. Si no emdo ocupado haciendo otras cosas.
Riete de mí, parece que nací para éso.
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