martes, 1 de abril de 2014

Viviendo ad libitum.

Iconoclasta Irredimible, sólo aprendo los solos de otros guitarristas cuando me da la gana. No es mi sentimiento, sino el suyo y me niego a ser un autómata.

Improviso.

Dame un acorde y moveré cielo y tierra. O no me dés un acorde y me lo invento.

Veo, leo, sueño. Despierto en mitad de la noche, mordiendo mis nudillos por no gritar. Mi barítono se une al silencio de la noche, en unísono silente.

Sólo los clics del teclado de mi pantalla táctil. Mi única forma de acariciarte.

Creo haberte encontrado, pero no respondes. ¿Cómo ser tan egocéntrico de pensar que una publicación es para mí en particular? No respondes.

Qué harto ando de las cortinas.

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