-"Dibújame un cordero."
El piloto se sentó sobre la arena, intentando salvar el planeta del niño con un garabato en el papel.
El lápiz gritaba de dolor en su impotencia ante el avance de los baobabs.
El piloto yació exhausto bajo el ala de su avión siniestrado, tan incapaz de dar vida al cordero como de escribir a casa, dando cuenta de su paradero.
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