Recuerdo a A. A era un hombre lacónico, que no parecía querer hacer nada. Literalmente nada, ni siquiera beber un vaso de agua. Su acento le marcaba (como a mí).
En una de nuestras interacciones, me dice lo siguiente:
"Habla con un médico para que me dé una inyección y me quite de enmedio, por favor."
"Soy alemán, estuve de soldado en el frente oriental. Trabajé para los aliados como intérprete tras ser capturado."
Enmarcada en neón, la palabra "einsatzgruppen" se insinuó. No me dejó en todo el tiempo que le conocí.
Lo reconocí en mí como posible prejuicio irracional. Ni disponía de datos, ni tampoco de cómo conseguirlos, para asociarlo o disociarlo de la imagen mental.
Dada su edad, era hasta posible que fuera suboficial u oficial en ese escenario de la guerra que vio a millones de ucranianos, letones, rusos, gitanos y judíos masacrados.
Dada su edad, podía haber sido miembro activo en los escalafones de mayor edad de la Hitler Jugend, o incluso en las SA.
Sólo me quedaba el recurso al beneficio de la duda.
Durante la semana que tardó en recuperarse, nunca tuvo un indicio de mi sospecha. Ni de que se me levantaba el estómago.
Sólo me quedaba hacer mi trabajo, que hice. Sólo cumplía órdenes, con la diferencia de que las mías no incluyen el ejercer la violencia. Ésas, sospecho que no las acataría.
En una de nuestras interacciones, me dice lo siguiente:
"Habla con un médico para que me dé una inyección y me quite de enmedio, por favor."
"Soy alemán, estuve de soldado en el frente oriental. Trabajé para los aliados como intérprete tras ser capturado."
Enmarcada en neón, la palabra "einsatzgruppen" se insinuó. No me dejó en todo el tiempo que le conocí.
Lo reconocí en mí como posible prejuicio irracional. Ni disponía de datos, ni tampoco de cómo conseguirlos, para asociarlo o disociarlo de la imagen mental.
Dada su edad, era hasta posible que fuera suboficial u oficial en ese escenario de la guerra que vio a millones de ucranianos, letones, rusos, gitanos y judíos masacrados.
Dada su edad, podía haber sido miembro activo en los escalafones de mayor edad de la Hitler Jugend, o incluso en las SA.
Sólo me quedaba el recurso al beneficio de la duda.
Durante la semana que tardó en recuperarse, nunca tuvo un indicio de mi sospecha. Ni de que se me levantaba el estómago.
Sólo me quedaba hacer mi trabajo, que hice. Sólo cumplía órdenes, con la diferencia de que las mías no incluyen el ejercer la violencia. Ésas, sospecho que no las acataría.
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