viernes, 28 de marzo de 2014

Hasta hoy.

Salga, se lo ruego. Salga de mí, deje de ser lo que es para mí y séalo para usted.

No le diré que haga o deje de hacer... Sólo le pido que olvide lo poco o mucho que de este loco queda. Déjele (si no en paz, en lo que sea).

Tan sólo la decepción del no hablar claro, de la mirada a hurtadillas, del saberse temido y mofado sin motivo aparente.

Espero haya encontrado esa felicidad que sólo usted sabe cuál es, o la encuentre pronto.

Olvídeme, si no lo hizo ya. No me lea, no me piense, si es que lo hace. Hàbleme, o váyase.






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