El pecho estalla.
La sombra se cierne.
Indiferente, la máquina que apisona.
Sobre los sueños infantiles.
Sobre deseos de paz.
Amor de padre insultado como enfermedad.
Malhaya quien os dañe.
Y todos sus cómplices, sin importar motivo.
Romero de mis colinas exiliadas.
Abocadas a quién sabe qué.
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