¿Me deja el verso, o lo dejo yo a él? Proseando en los ensayos, acechando monstruos con un tirachinas desde mi atalaya.
La rabia, la melancolía y el deseo. La rima y la prosa.
Rugiendo el iceberg se separa del glaciar al convertirse en velero que se funde.
Estoico el iglú frente al asalto de los vientos que persiguen su perdición.
Mis stafilococci epidermidis se dividen por no copular con los tuyos.
Mis versos mutan en prosa.
Mi prosa
revierte
al verso.
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