Noticias y la espera de más, el dulzor de mis pequeñas victorias se convierte en salsa china por no poder compartir con la fuente de mi inspiración.
Algún día veré tu nombre impreso en mi libro, como la semilla de un millón de versos que imprimiste sin saber o pretender. Eres linda por ser tú.
Hasta recurrí a Judas hoy. Haría pacto con el diablo, o incluso Jehová por verte. Ambos sabemos que no es una opción.
Sólo puedo esperar que vengas tú.
¿Café?
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