martes, 31 de diciembre de 2013

Un casho de pan.

Justo como aquella vez en que me llamé golfo, hoy me llamé hijo de puta, sólo por un poco de sarcasmo gráfico y cuatro estocadas de lógica.



¡Ups!



Debo estar loco al reirme solo. Debo estar cuerdo si aún soy capaz de reír.

Y veo las noticias, un pederasta con una niña de once años, diciendo que es "relación amorosa", ¡y le creen!

Cuánto hijo de puta suelto, yo no soy uno de ellos.

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