Nuevamente me sacude del sueño el hecho de que no estés tú para hacerlo. Como cada día entre mis andadores y viejitos.
Cada vez que tengo puestos los guantes de vinilo, me pica la nariz en tu honor. Todos (o al menos muchos) sabemos, ¿no?
Tantos pequeños detalles, quisiera hacerte un café. Tiempo al tiempo.
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