Si acaso pudiese escapar de mí, el ocaso al que me veo abocado me ciega y nubla, aprisionado en mis retazos.
Grandilocuente el verbo que veo, obnubilada la mente al confrontarlo, miro las fotos, no quiero más, y más aún viene. No tiene caso.
Al antro, a por un poco de rockabilly para quemar la semana que se fue, que desperdiciamos. A inaugurar otra semana a desperdiciar, no tengo tus brazos.
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