Se aproxima la ventana de sábado donde todo es posible, hasta lo imposible. Comienza la espera dentro de la espera.
La quimera parece real, porque reales somos.
Quién sabe, empero. Te presiento, te intuyo. En mis pesadillas, te ríes de mí. Sé que soy un necio en el fondo y a flor de piel, y a quién le importa.
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