domingo, 24 de noviembre de 2013

Tchaikovsky, El Lago de Los Cisnes. Escena 10. Análisis.

Sobre el aspecto teatral, de trama y coreografía, dejo la tarea a mi compañera Crowpsyche, que abordará estos temas en más profundidad. Abordo las cuestión de intervalos en centros tonales.

Es una pieza en Si menor. El inicio y final de la frase de leitmotiv es el intervalo entre Tónica y dominante (Fa#).

El inicio es intervalo de quinta ascendente, que da un aire menos sombrío que la inversión en intervalo de cuarta descendente con la que termina la frase.

Tchaikovsky mantiene y elude el centro tonal a un tiempo. El uso suspendido de la tercera menor (Re) nos retrotrae al carácter modal.

El puente de transición entre frases está basado en el retroceso al segundo grado como dominante secundaria del acorde de dominante.

En resumidas cuentas, un ciclo estable basado en intervalos de tercera y quinta dentro de la escala menor natural.

La frase se repite, iniciando el crescendo con el cambio de la cuerda frotada al viento-metal, lo que amplifica el ataque de la nota en la entrada.

Una vez creada la tensión por el mero cambio de timbre, Tchaikovsky inicia la progresión modal ascendente en oleadas lentas de tres notas, ascendiendo desde el segundo grado hasta el sexto natural...

...e incrementa la tensión al entrar en Escala Menor Armónica (VI y VII#). El carácter de la VII mayor convierte en mayor al acorde de dominante, creando el clímax de tensión que desemboca de nuevo en la frase de inicio.

La melodía no es compleja de ejecutar. El genio de Tchaikovsky reside en haber salido con la idea de crear tanta belleza en una progresión de apariencia tan simple, que no distraiga la atención de la escena, y que sea capaz de conjurar el lago y sus habitantes

Os dejo con la demostración práctica. Tchaikovsky habla por sí mismo.



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