sábado, 16 de noviembre de 2013

Subterráneo.

Soltando sangre y vísceras, nadie sabe dónde, me elevo con Quetzalcoatl, quien me presta sus alas, dientes y garras.

No bastan, sigo tan lejos de tí, como ayer, ¿como mañana?

Mañana, como cada sábado, te espero junto a la música. ¿Vendrás? Quién sabe. Sólo tú.

Imagino tantas cosas, y siempre tiemblo ante la idea de cortarte con una letra mal medida, mi vida.

Todo lo dejaba (bueno, casi, que soy lo que soy). Para ser más  precisos, todo lo dejé.

No me lo pediste. De hecho, lo más probable es que quieras lo contrario para mí.

No es sacrificio, sino inclinación. De tí, saber cómo andas.

O lo que quieras, si está en mi mano.

Mientras tanto, ten un feliz sueño.

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