martes, 12 de noviembre de 2013

Ratones en la noche.

Por sorpresa, la imagen de tu mano grácil, de los dedos de tu mano en torno al ratón, se presentan ante mis ojos.

Y espero, mi bien, mi niña, mi vida, mi amiga, que estés bien dondequiera que estés.

Que sea capaz de hacerte reir, como otrora lo hiciera. De hacerte soñar, y soñar libre.

De que tus ojos y el resto de tí se refresquen en la paz del descanso.

Entretanto, un millón y medio de versos, y un sólo beso. Un beso que empecé a darte hace meses, y no pierde su dulzor, aún en mi hiel.

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