"Te debo una disculpa..."
Cuatro palabras que me desvelan. Una y otra vez. Más preguntas que respuestas. Más respuestas que preguntas, ¿qué crees haber hecho?
Y el telón se cerró de nuevo, dando paso al escarnio. Sí, escarnio.
¿Disculpas por las palabras de otros? ¿Disculpas por el cepo en que aún vivimos? ¿Disculpas por haberlo pasado mal? ¿Disculpas por sobrevivir?
Por éso te interrumpí. No había tiempo.
Si otros no me entienden, es problema suyo. Lo que digan, o hagan...
De nuestros cepos... ahí lo dejo. Los míos los conoces...
Por pasarlo mal, sentirse sola, querer hablar... y en vez de un hombro ¿encontraste un juez, que creyó saberlo todo? Yo encontré quien creía saber, por mi parte, y no tenían ni idea.
Buscaban respuesta fácil a un dolor complicado. Éso, los que no buscaban el chiste fácil, o la puñalada trapera.
En cuanto a sobrevivir, o vivir... ¿quién se disculpa por éso?
No hay comentarios:
Publicar un comentario