A veces pienso (porque pensar es algo que a veces hago, que conste en Acta) si no debería lanzar mis conjuros en las otras lenguas que hablo.
Descarto la idea.
1.- O la letra viene a mí, o no. Nunca fuerzo la letra como no forzaría a una mujer.
2.- Es en los ecos de nuestras infancias contiguas que te canto. Mi niño cantando a tu niña. Tu flor de azahar y mi estiércol de caballo, Sevilla en primavera.
3.- No necesito demostrar la aptitud de mi lengua, salvo de forma empírica. En condiciones de laboratorio, directamente observable y cuantificables.
Dicho ésto, un haiku a mi musa en inglés, porque me lo pide el cuerpo:
Yearning.
Cricket for April
pines, amidst the Arctic blast;
chirruping his song.
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