jueves, 21 de noviembre de 2013

Nube de tinta en el arrecife.

Vuelvo al verso de sangre y vísceras desparramadas por el muro. Ninguna sorpresa, siempre tuve esa influencia de nuestro paisano Gustavo Adolfo, no sólo la del verso de amor.

Pobre Lémur, pienso a veces, más falacias de libre albedrío donde las decisiones están tomadas de antemano.

Últimamente parece que mi cariño repele y aleja, sin motivo aparente. La autocompasión como tentación.

Si sólo fuera por mí. Las pesadillas se suceden, mis pies clavados al suelo, como suele suceder.

La tinta en mis venas se derramó sobre el papel, debo estarme volviendo pulpo.

Si sólo  pudiera usar mis tentáculos...

No hay comentarios:

Publicar un comentario