Imágenes de memoria y sueños de tí se funden. De ser foto fija, a la presión dulce, firme y sin inhibiciones de tus labios en los míos.
Mi cuerpo me ruega el viaje a las latitudes donde Peter Pan y Wendy vuelan de la mano, dejando Londres atrás.
A las latitudes donde somos lobos corriendo en el monte, pingüinos saltando en las olas o dos amapolas en el trigo, mecidas por el viento, en paz.
Entretanto, a falta del Beso Interminable, te mando millón y medio de ellos, niña mía. Y dos más, uno en la frente. Otro en la punta de la nariz, de ponerte momentáneamente bizca y me veas doble :-).
Sueña libre.
Raulillo.
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