sábado, 9 de noviembre de 2013

Mi bien, descansa, por favor.

Reclinado, mi móvil cae contra mis pulgares, me quedo dormido en medio de la frase.

Imágenes de memoria y sueños de tí se funden. De ser foto fija, a la presión dulce, firme y sin inhibiciones de tus labios en los míos.

Mi cuerpo me ruega el viaje a las latitudes donde Peter Pan y Wendy vuelan de la mano, dejando Londres atrás.

A las latitudes donde somos lobos corriendo en el monte, pingüinos saltando en las olas o dos amapolas en el trigo, mecidas por el viento, en paz.

Entretanto, a falta del Beso Interminable, te mando millón y medio de ellos, niña mía. Y dos más, uno en la frente. Otro en la punta de la nariz, de ponerte momentáneamente bizca y me veas doble :-).

Sueña libre.

Raulillo.

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