lunes, 25 de noviembre de 2013

La valse de Chopin.

Tras desguazar a Tchaikovsky, el Pensador me propone estudiar a Chopin. Gran conocedor de música, ni él mismo sabe la trampa que me aguarda.

El Vals, música de salón, la impiedad demedida de asir a una mujer por el talle, y moverse al unísono. ¡Contumaces, pecadores!

Mi abuela gustaba del vals... y se casó de penalty. Nos hubiéramos extinguido como especie de no ser por el vals y nuestras abuelitas, que por entonces no lo eran...

Comienza la caricia de terciopelo del piano de Evgeny Kissin, me veo asiendo tu talle y dando vueltas en la pista, mis ojos en los tuyos y definitivamente un viceversa.

Siento el palpitar de tu carótida en mis labios y el suspiro en mi oído.

Siento mis manos en tu talle, recorriendo tu espalda en todas las direcciones posibles, más alguna nueva que me invente para tí.

Te siento apretada y apretándome, tus manos recorriendo mis geometrías de hombre, tu lengua al compás de 3/4.

Uff, formas de olvidarte, sueños que son memorias, de vívidos...

Mejor intento olvidarte mañana, que sé que hoy no puedo.






http://notasdefrancotiradorlemur.blogspot.co.uk/2013/11/la-valse-de-chopin.html?m=1

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